jueves, 11 de abril de 2013

Llegó el día de recolectar


Los integrantes del proyecto Semillas de ilusión del Colegio Enrique Soler están de enhorabuena. Tras  tres largos y duros  meses, estos alumnos con Necesidades Educativas Especiales  han sabido llevar a cabo una experiencia que seguro no olvidarán. `Prepararon la tierra, sembraron las semillas y tras  estar casi a diario realizando trabajos de cuidado y mantenimiento en el huerto ecológico del colegio, han visto hecho realidad sus sueños, por fin llegó el día de la recolecta.

Un huerto  es un espacio  de aprendizaje permanente. Es un lugar en donde a los  alumnos se les permite buscar diferentes soluciones a las interrogantes y problemas originados en las enseñanzas diarias. Es una instancia  que les permite diseñar experimentos,  probarlos y evaluarlos. Es un lugar para aprender, donde se puede ponen a prueba todos nuestros sentidos, registrando en forma constante y sistemática todas estas percepciones y observaciones, las cuales están íntimamente asociadas al cuidado y protección de nuestro medio ambiente.

Zanahorias, Apio, Hinojo, Cebolletas y perejil fueron las hortalizas escogidas porque se adecuaban perfectamente a las características del invernadero. Durante estos meses ha sido común ver a estos chicos ataviados con sus botas de aguas y guantes y junto a sus profesores   han llevado a cabo trabajos manipulativos que se salían de lo habitual en la rutina diaria de una escuela, pero esta Ecoescuela ha sabido  motivar a estos alumnos a través de una actividad singular. Hoy estos alumnos junto a sus familiares van a probar esas verduras que han sabido recolectar, a buen seguro que saben muy bien, porque todo a lo que se le pone tanto empeño y amor no puede saber de otra forma.

Es de señalar el gran trabajo y desempeño que han realizado sus profesores, grandes desconocedores del funcionamiento de un huerto, pero que con su tesón han sabido estar a la altura. El huerto ecológico del Colegio cumple un año y gracias al apoyo de la Consejería de Medioambiente y a colaboradores como Pedro Paredes este proyecto está repercutiendo muy positivamente en el día a día de estos alumnos que necesitan de la sociedad todo el apoyo necesario para su promoción. Se creó con  la ilusión de generar  un lugar  de integración entre los estudiantes, para que desde niños sepan del cuidado del medio ambiente, las cosas maravillosas que se pueden hacer por el cuidado de este, y adquieran desde ya sentido de pertenencia por las cosas que hacen. De este modo  los niños aprenden a identificar las clases de verduras, frutas y hortalizas que se pueden sembrar, de acuerdo con la climatología del lugar, y las estaciones de tiempo.

Durante la semana que viene se empezará con otro ciclo de siembra, las hortalizas del verano deben plantarse ya. Otra vez llegarán  los día de quitar "hierbajos", de mancharse las manos, de mojárselas de agua e incluso de pincharse, pero  todo habrá merecido la pena  para conseguir ese fruto  que a llenado a estos chicos de ilusión.


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